sábado, 6 de marzo de 2010

La Estrella Oscura, Evidencia del Planeta X

Primera parte:

Durante la preparación de Osiris, Isis & Planet X, tuve la buena fortuna y oportunidad de leer un nuevo libro titulado Estrella Oscura: Evidencia del Planeta X (Dark Star - The Planet X Evidence) por Andy Lloyd.

Andy y yo nos conocemos por medio del Internet por varios años, y ambos fuimos entrevistados por el productor de películas de Hollywood, Robert Sepehr por el segundo de estos Videos del Planeta X. Andy y yo hemos acordado discrepar sobre ciertos temas pertinentes al Planeta X por razones que se volverán evidentes en este resumen de su libro.

Andy presenta sus argumentos de manera lógica y eficiente, comenzando con las anomalías más simples de nuestro Sistema Solar, y luego, gradualmente trabajando hacia discusiones más complejas de Estrellas Enanas en general, y el Planeta X en particular. Por el Capítulo 12, Andy realmente ha sobre-complicado su teoría, en mi opinión, pero ciertamente ha cubierto todas las bases, para usar una metáfora del béisbol estadounidense.

Durante un par de cientos de páginas, Andy especula y teoriza acerca de un aspecto del Planeta X u otro, y yo pienso que el estaría de acuerdo conmigo en cuanto a que básicamente estamos en un punto muerto en términos de análisis puramente “teórico”. Lo que necesitamos ahora es una real prueba física del Planeta X, ya sea su descubrimiento telescópico o su repentino pasaje a través de la “corriente principal” del Sistema Solar.

Al revisar el libro de Andy, lo haré en el orden en el cual Andy presenta su material.

La mayoría de los investigadores del Planeta X Nibiru, yo mismo incluido, tendemos a seguir la postulación de Zecharia Sitchin en las Crónicas de la Tierra, notablemente en El Duodécimo Planeta, que este “décimo” o “desconocido” planeta es aproximadamente del tamaño de Urano y Neptuno, o aproximadamente de 4-5 veces más grande que el Planeta Tierra, y por ello es meramente todavía un planeta “no descubierto” dentro de nuestro Sistema Solar.

Andy, en contraste, iguala al Planeta X con una Estrella Enana Marrón, un distante y no visto compañero binario de nuestro Sol, varias veces más grande que el Planeta Júpiter, con un sistema planetario propio. Mientras que yo sugiero que el Planeta X va acompañado por un “séquito” o “hueste” de planetoides y lunetas, en el escenario de Andy, éstos cuerpos, siete en total, orbitan la Estrella Oscura.

El planeta más interno de la Estrella Oscura, el más cálido y más hospitalario para la vida es el Planeta Hogar de los Anunnaki. El planeta más lejos de la Estrella Oscura es lo que se vuelve visible para la gente en la tierra durante el pasaje de perihelio de la Sistema estelar de la Estrella Oscura que conduce a su vez a todos nuestros antiguos “mitos” acerca de este planeta “perturbador” o “intruso”.

La Estrella Oscura de Andy, en sí misma, no entrará en realidad a los límites de los otros planetas. Sin embargo, su “Séptima Luna” (El planeta Nibiru de Sitchin, o el “Planeta del cruce”) no se “cruza” en esta parte del Sistema Solar entre Neptuno y Plutón, lo suficientemente cerca y lo suficientemente brillante como para ser visible a las personas en la Tierra, por lo menos por un tiempo suficientemente largo como para ser visible a la gente en la Tierra, por lo menos para un tiempo lo suficientemente largo como para que puedan nacer leyendas cósmicas y más tarde se desarrollen a su alrededor.

En La Teoría del Árbol Cósmico (Cosmic Tree Theory), por supuesto, se tiene al Planeta X Nibiru viniendo tan cerca de la Tierra como aproximadamente a 60,000 millas (aprox. Unos 100,000 kilómetros), para luego estacionarse a sí mismo hacia nuestro Polo Norte por un rayo “vinculador” electromagnético.

Al aproximarse lo suficiente a la Tierra, su Polo Sur Magnético es atraído a nuestro Polo Norte Magnético, como los polos opuestos de todos los magnetos (imanes) trabándolo en el lugar justamente sobre nuestro Polo Norte durante 900 años, aproximadamente un “Milenio de los Dioses”, y después de este tiempo se “desvincula” y regresa en su órbita a un perihelio en alguna parte entre aquí y la Nube de O’ort.

En la página 48, Andy escribe lo siguiente acerca del Nibiru de Sitchin:

“Los pasajes [del Planeta X] también nos presentan la evidencia de que Nibiru/Marduk apareció a los mesopotámicos como una estrella roja durante tiempos históricos, y que su pasaje celestial era inusual. Era débil, rojo, se mantenía inmóvil en el cielo y luego vagaba como planeta. Esto es altamente inusual, por decir poco. No es de asombrarse que la naturaleza de Nibiru permanece controversial.”

Cuando me refiero a que el Planeta X, Nibiru “quedándose inmóvil” sobre nuestro Polo Norte, uso la expresión literalmente: Se detuvo, vinculado a la Tierra como un Disco Alado sobre un Árbol Cósmico o Árbol del Mundo o bien Árbol Sagrado.

La idea de Andy y de Sitchin de que Nibiru “se detuvo” se refiere a aquella ilusión óptica que tenemos cuando cualquier planeta parece “detenerse” e “irse hacia atrás” en su órbita, a lo cual nos referimos como “movimiento retrogrado”. Ni Andy ni Sitchin estarían de acuerdo conmigo sobre el significado del concepto que “se detuvo” en el cielo.

Como un aparte aquí, permítanme agregar que entre la Escuela Velilovskiana hay un grupo de investigadores, más prominentemente entre ellos David Talbott y otros colegas, quienes creen, como lo sugirió el Dr. Immanuel Velikovsky sugirió en “Sobre Saturno y el Diluvio - On Saturn And The Flood”, publicado por el Periódico KRONOS (Volumen V, número 1) en otoño de 1979, que el objeto que “se detuvo” sobre nuestro Polo Norte era el Planeta Saturno.

En 1996, David Talbott produjo un video con respecto a esta idea, titulado Recordando El Fin del Mundo.
Remembering The End Of The World
Golden Age and Doomsday
Mother Goddess & the Dragon

Algunas de las gráficas de Talbott animadas por computadora al final del video están bastante bien hechas, pero su absolutamente absurda “Teoría de Saturno” no representa al Planeta Saturno. Representa al Planeta X Nibiru detenido sobre nuestro Polo Norte como el “Árbol Cósmico”.

Sin embargo, a pesar del Planeta X, el error en el video de Talbott es obvio.

El Dr. Velikovsky explícitamente afirma en su artículo en el KRONOS, que esta hipotética “Teoría de Saturno” precedió al denominado “Nacimiento de Venus” que el describió en Mundos en Colisión. Sin embargo, para que funcione el escenario de Talbott, incluye un Planeta Venus girando alrededor de Saturno y por lo tanto, contradice intrínsecamente a la idea original del Dr. Velikovsky.

El video de David Talbott puede ser obtenido del Kronia Group.

En la página 53, Andy escribe lo siguiente, y yo ciertamente estoy de acuerdo con el. Sus pensamientos vale la pena repetirlos acá.

“La idea de que hay un cuerpo planetario masivo no descubierto orbitando al sol tiene casi 100 años de antigüedad ahora. Ciertamente no es una idea nueva, sino que una cuya popularidad ha fluctuado a través de los años. Por el momento, es una posibilidad que está re-ganando una cierta cantidad de credibilidad científica. Una idea, quizás, cuyo tiempo ha llegado.

“Nuestra ciencia y tecnología parece progresar a un ritmo acelerado, y esto tiende a hacernos a todos un poco complacientes acerca de lo que está por ser descubierto. Pareciera sentido común que cualquier esfuerzo científico durante 100 años ciertamente tendría que haber alcanzado una conclusión por ahora, ya que los medios para descubrir la respuesta han mejorado. Sin embargo, muchas de las preguntas científicas más importantes permanecen sin respuesta: una cura para el cáncer; una fuente renovable de energía, una teoría de campo unificado en física, para nombrar solo unos pocos. Estos problemas nos recuerdan que nuestro conocimiento del cosmos, la Tierra y de nosotros mismos está lejos de estar completo, y que esa ciencia tiene mucho que aprender.

“Y así es con nuestro conocimiento del sistema solar. Porque estamos viendo más y más allá al espacio con telescopios más grandes y más tecnológicamente refinados, tenemos una tendencia a asumir que todo ya se ha descubierto, catalogado y entendido. Esto está muy lejos de la verdad, en la realidad.

“La astronomía es solamente tan buena como es su habilidad de recoger fuentes de luz, o fuentes de otros tipos de radiación, y distinguirlos de otras fuentes similares. Nuestros ojos, buscando los cielos por las noches, ejecutan la forma más simple de astronomía, detectando la luz de estrellas distantes. Sin embargo todavía no podemos ver objetos más cercanos, incluyendo los planetas exteriores del sistema solar más allá de Saturno, ni los asteroides y cometas distantes.”

Andy, entonces, hace una analogía a un jardín enfrente de una casa. Si uno estuviera parado en la puerta hacia el jardín, de noche, uno podría ver la casa iluminada más allá del jardín (estrellas), pero no ver todos los detalles oscuros en el jardín mismo (fuera del sistema solar).

Y finalmente, respecto a esta cacería del Planeta X y otros objetos no descubiertos, en la página 80, Andy concluye, y no lamentablemente: “Esta es cazar una aguja en un pajar, con las luces apagadas.”

A través de su libro, Andy cita referencias al Dr. Carl Sagan, quien fue uno de los más amargos enemigos filosóficos del Dr. Immanuel Velikovsky, podría yo agregar. Andy me escribió en un correo electrónico, que el estaba tratando de presentar su material, tanto como fuera posible, de una manera como para incorporar el pensamiento astronómico de la corriente principal, y esto lo hace muy bien.

En la página 57, Andy comenta,

“El fallecido Carl Sagan, un popular y brillante científico de la Universidad de Cornell [en Nueva York, RS], describe el potencial para una compañera hermana oscura orbitando al sol ya en 1985. Sagan reconoció la especulación rodeando a una propuesta ‘estrella’ Némesis orbitando el sol a una gran distancia. El incluso propuso un escenario ficticio, en donde las gentes de la antigüedad mitologizaron esta ‘Estrella de la muerte' como la Hermana Oscura del Sol.

La ‘Estrella de la Muerte’ – supuestamente tomando nombre de la igualmente ficticia luna que era una estación de batalla, en la trilogía de ‘Guerra de las Galaxias de George Lucas – podría periódicamente bombardear el sistema solar con cometas, cuando su órbita elíptica causara que se cepillara a través de nubes de cometas. Esto, a su vez, podría crear un ciclo periódico de extinción.”

Para tener en cuenta, aquí está una frase original de Carl Sagan, respecto a este "Sol Demonio":

“Hay otro Sol en el cielo, un Sol Demonio que no podemos ver. Hace mucho, incluso antes del tiempo de nuestros tatarabuelos, el Sol Demonio atacó a nuestro Sol. Cayeron cometas, y un terrible invierno se apoderó de la Tierra. Casi toda vida fue destruida. El Sol Demonio ha atacado muchas veces antes. Atacará de nuevo.”

El Capítulo 4 (“Compañero Binario”) fue particularmente interesante para mi. En las páginas 77-78, Andy escribe lo siguiente:

“En 1986, un investigador más bien diligente, llamado William Corliss publicó su libro 'The Sun and Solar System Debris - A Catalog of Astronomical Anomalies’ (El Sol y Escombros del Sistema Solar – Un Catálogo de Anomalías Astronómicas). Muchas anomalías observadas son citadas, las cuales pudieran referirse al Planeta X, o incluso un compañero oscuro del sol.

Estas anomalías permanecen sin confirmar, por supuesto, sin embargo, están hechas para ser una lectura interesante. Uno de ellos describe un objeto capturado por el explorador IRAS [telescopio infrarrojo, RS], el cual suena bastante como el avistamiento de ‘Orión’, solo que esta vez está ubicado en la constelación zodiacal de Sagitario, en el lado opuesto del cielo.

“El artículo fue publicado en el ‘New Scientist’ el 10 de noviembre de 1983, y discute el descubrimiento de un objeto en el espacio cuya temperatura es de 230K, lo cual es demasiado frío para ser una estrella, pero demasiado cálido para ser una nube de polvo. Fue avistada por el telescopio espacial infrarrojo, en la constelación de Sagitario, y llena los requisitos para ser un objeto ‘varias veces más pesado que Júpiter’.

Notablemente, los científicos británicos en este tiempo acusaron a sus colegas estadounidenses de mantener para sí mismos la información de este hallazgo. Los científicos británicos públicamente cuestionaron porqué los estadounidenses habían estado ‘manteniéndose silenciosos acerca de ello en las semanas recientes’. Había madurado la especulación que el descubrimiento no era otra cosa más que un intrigante trabajo para alentar las oportunidades de fundar más allá de la NASA un nuevo observatorio espacial infrarrojo.

“Aquellas pocas semanas de silencio que siguieron al reporte de un nuevo planeta del tamaño de Júpiter en el Sistema Solar ahora se han extendido a 22 años... Sin este artículo en el New Scientist, nadie habría sabido nada diferente. Generalmente hay una hoguera detrás del humo, después de todo. Pero, ¿porqué quisiera alguien dejar de lado un descubrimiento tan increíblemente importante? “

Sí, de hecho al menos soltar detalles de este potencialmente catastrófico “intruso” llenaría de pánico y agitación al mundo entero.

El avistamiento de Orión mencionado arriba se refiere a la detección de una “mini-galaxia” o un grupo de “planetas salvajes” en dirección de Orión en 1983. Un grupo adicional de “planetas salvajes” fue descubierto (¿o redescubierto?) en Orión en el otoño de 1997. Ver el Capítulo 11 (“Travesías de Planetas Salvajes”) de mi libro ‘Planeta X Nibiru’ - Día del Juicio Final a Cámara-Lenta.

En las leyendas mayas, su “Sol Demonio” es primero avistado en la Constelación de Sagitario, después de lo cual viaja a lo largo de “La Calle Negra” a su última posición estacionaria sobre “El Árbol Sagrado”.

Entonces Andy continua,

“En su análisis de textos antiguos, Zecharia Sitchin ofreció un número de constelaciones como puntos probables a lo largo de la trayectoria pasada por Nibiru. Esto incluya, en orden, el Gran Oso (la Osa Mayor): Orión (junto con la estrella Sirio); luego Tauro y Aires, antes de dirigirse hacia Sagitario. La última de éstas no en la lista como constelación que visita Nibiru, sino que más bien una en la que usualmente desaparece, en su curso lejos de nuestro sistema solar.”

La Osa Mayor es una Constelación. El Planeta X Nibiru está inmóvil sobre nuestro Polo Norte como El Disco Alado encima del Árbol Cósmico para una “Edad de Oro” de 900 Años Terrestres.

Pareciera venir e irse desde la dirección de Sagitario, el Centro de la Galaxia, exactamente opuesto de la dirección de Sirio, su punto de origen. Aunque Sitchin no mencionó El Árbol Cósmico, es, no obstante significativo que incluyó a la Osa Mayor como una estación en la trayectoria del Planeta X Nibiru.

En junio de 2001, la NASA descubrió un extraño “objeto microcristalino” en la dirección de Sagitario. Este objeto está ubicado entre aquí y el grupo globular M22 (La Galaxia del ojo). No puede ser visto porque está “microcristalizando” la luz de M22 detrás de el. La NASA nunca siguió con información adicional acerca de este aparentemente importante descubrimiento. ¿Era esto aun otro avistamiento del Planeta X?

Lo que Andy escribe en la página 81 suena un poco como este “objeto microcristalino” en M22:

“Resulta que este John Bagby [ingeniero y astrónomo aficionado] estaba interesado en el trabajo de un E.R. Harrison, quien en 1977 postuló la existencia de un cuerpo masivo cercano, que está en Sagitario, requerido de explicar anomalías observadas respecto a ‘un período de tiempo derivado del pulsar’. Esto suena un poco como un poco exagerado, ¿verdad?

Explicado más simplemente, los pulsares son emisores altamente regulares de fuerte radiación. Si un campo gravitacional llega entre un pulsar y nosotros, como observadores en la Tierra, entonces la información altamente específica del pulsar será levemente alterada. Esto n os permitirá implicar la existencia de un campo gravitacional oscuro, que es la que Harrison propuso en Sagitario. Su hallazgo pudiera, sin embargo, implicar la ubicación de la Estrella Oscura”.

El descubrimiento en 1997 de los “planetas salvajes” en Orión pareció demostrar de una vez por todas que un planeta no necesariamente tiene que orbitar a una estrella. Algunos de ellos vagabundean en grupos por la galaxia, y estos planetas sin estrellas se han denominado “planetas salvajes”.

Vea la revista Astronomy Magazine de diciembre de 1997, “En el rastro de los planetas salvajes” por Peter Catalano.
Andy toca este tema en la página 83.

"No hay mecanismo que nos ayude a entender cómo un planeta se pudo formar tan lejos de una estrella en el último caso, y muchos piensan que no es probable que un planeta ‘flotando-libremente’ pudiera ser capturado hacia una órbita tan extensa. Sin embargo, si los datos firmes señalaran la existencia de tal órbita, la comunidad científica calcularía rápidamente un mecanismo plausible para explicar su presencia, estoy seguro.”

Andy persigue la idea más allá en la página 101:

“Nosotros ahora sabemos que muchos de los recientemente descubiertos ‘planetas extra-solares’ tienen órbitas excéntricas, indicando que son bastante normales los arreglos orbitales no-circulares en algunos sistemas estelares. En por lo menos un caso, una enana marrón ha sido encontrada encaja dentro de un sistema planetario extra-solar ‘normal’, sin que su presencia parezca crear caos entre l os otros planetas. El nacimiento de sistemas planetarios parecen ser cualquier cosa menos simple.

En relación a la Teoría de la Estrella Oscura, el moderno entendimiento de estas estrellas fallidas parece ofrecer una plataforma ideal para explorar el concepto de un mundo inhabitable en nuestra cometa-nube, como el descrito por los Sumerios. Un mundo orbitando a una estrella oscura que es esencialmente invisible para nosotros, pero que emite cantidades masivas de calor y suficiente baja-frecuencia de luz para apoyar la vida, mientras que no sujetan a los habitantes de ese mundo a la clase de radiación dañina a la que nosotros estamos expuestos con nuestro sol.

“¿Podría esto también explicar los lapsos de vida casi inmortales que Sitchin afirma para los Anunnaki? Uno podría especular que nuestros cortos ciclos de vida se deben a nuestra constante exposición a las partículas de energía irradiadas desde el sol. Los ‘Dioses’ astronautas viniendo a nuestro mundo pudieran encontrar que sus ciclos de vida se acortan significativamente, así como las subsecuentes expectativas de vida de sus hijos. La vida en la Tierra es necesariamente mortal. Quizás el ambiente menos hostil de una luna habitable orbitando a una enana marrón ayudaría a extender el ciclo de vida humano.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

consideras que la informacion aqui contenida vale dejar un comentario.